Al Canarias se le atraganta la semifinal de la Basketball Champions League ante el Rytas Vilnius (87-69). Con la aportación casi única de Marcelinho Huertas (autor de 21 puntos y cinco asistencias), el cuadro isleño aguantó hasta el inicio del segundo acto (18-19), pero desde ahí se atascó por completo, estuvo negado desde el perímetro (su primer triple llegó en el minuto 18 y acabó con 2/16) y fue incapaz de frenar a un eléctrico Jerrick Harding, autor de 29 puntos.
Sin ideas en ataque, el Canarias apenas contó con la ayuda de nadie más allá del paulista (13 puntos y ses rebotes de Fran Guerra pero con numerosos fallos en el tiro), no supo lidiar con la gran cantidad de contactos que le permitieron los colegiados a su rival, vio como sus dos cuatros se cargaban con tres faltas antes del descanso, y además perdió por lesión justo antes del intermedio a Rokas Giedraitis, que podría tener una dolencia importante en la rodilla derecha.
El guion de inicio no difirió mucho de lo esperado, con el Rytas ejerciendo un alto ritmo en ataque, haciendo daño en el rebote ofensivo y gozando de situaciones liberadas en las esquinas. Demasiadas. En el otro lado, Paliukenas trató de hacerle la vida imposible a Huertas, que sin embargo pudo superar varias veces la primera línea de presión y sacando dos faltas a su par.
Pero la aportación -no del todo constante- del paulista fue de lo único que vivió el Canarias en estos compases iniciales, que siguió permitiendo varias segundas opciones, pero sobre todo, dejando numerosos tiros abiertos en las esquinas a su rival (15-9).
Paciencia en el primer momento delicado
En el momento delicado los isleños tuvieron paciencia y por momentos dieron con Guerra dentro, sacaron tajada del bonus y del trabajo sucio bajo aro de Giedraitis. Entre el rebote ofensivo del alero lituano y otro de Abromaitis, ya dentro del segundo acto, el Canarias salió del atolladero e incluso logró tomar la delantera (18-19, 11').
Pero esa tendencia cambió por completo en un abrir y cerrar de ojos, porque el partido regresó a sus orígenes, con Huertas como único canalizador en ataque en la finalización del 2x2, toda vez que no había referencia alguna desde el perímetro (0/7 con Mills sin apenas poder recibir en situaciones claras). Pero es que el Rytas se encomendó a la electricidad de Harding (12 puntos al descanso) y apretó más atrás para colapsar a los laguneros, sumar varias recuperaciones (siete pérdidas isleñas al descanso) y correr a campo abierto con sendos mates de Paliukenas y Bruhnke para el 30-22.
En el debe aurinegro la lista era larga. Sin aportación alguna desde el perímetro y sin apenas poder dar con Shermadini, tampoco ayudaba el discreto acierto desde el 4,60 (7/11). Aún así, y a poco que revirtió estos inusuales registros (triple de Mills, el primero del equipo después de 18 minutos; y mate de Shermadini), el Canarias volvió a meterse de lleno en el partido (35-32).
Sin continuidad en la recuperación
Sin embargo, y como en situaciones previas, el cuadro lagunero no pudo dar continuidad a su recuperación. Por no tener fluidez en ataque ante una defensa siempre al límite de lo permitido, pero porque en defensa fue castigado de la manera más dolorosa. Primero con un triple sobre la bocina de Marciulionis, luego viendo como Doornekamp y Abromaitis se colocaban en tres faltas cada uno, y para más inri perdiendo por lesión a Giedraitis en su intento de taponar.
Con todo, La Laguna Tenerife evitó males mayores y con un mate final de Shermadini se marchó al descanso solo seis abajo (40-34), pero con la imperiosa necesidad de dar un giro radical a varios de aspectos capitales. El 1/10 en triples y no saber aprovechar sus hasta nueve rebotes ofensivos estaban siendo peaje de gran calado para el cuadro tinerfeño.
Miedo al lanzamiento exterior
Una asistencia de Huertas para Mills para arrancar el tercer acto dejó la impresión de que las tornas podrían cambiar (40-36), pero como en situaciones previas, no hubo continuidad... y si muchas dudas. En especial para armar el brazo desde el perímetro en un claro síntoma de lo que pesaba el 1/10 en triples hasta el descanso. Todo lo contrario que el Rytas, mucho más eléctricos (penetración de Harding), intensos en el rebote y liderados por la determinación de Smith. Una combinación que dio a los lituanos su máxima renta (49-38).
De nuevo le tocaba remar más de lo debido al cuadro de Txus Vidorreta. Con la sensación de ir ya a la desesperada, Vidorreta buscó situaciones diferentes, como la de simultanear con Doornekamp y Abromaitis al tres y al cuatro, y Alderete al dos. Y de hecho tuvo por momentos algo de fluidez el equipo lagunero gracias a las aportaciones de Huertas y Guerra (49-46).
Y como si fuera un bucle del que no podía salir, al Canarias le faltó dar un paso más. Sin poder frenar a Harding, ni tener noticias algunas desde el arco (0/2 en triples en el tercer acto), y dejándose bandejas y tiros libres por el camino, el Canarias se vio otra vez diez abajo (57-47, 27'). Tampoco le funcionó a los isleños jugar con tres manejadores (Huertas-Fernández-Mills), toda vez que tuvo un mayor peso la descompensación en la defensa aurinegra que generó el Rytas con Masiulis al cinco (62-53).
Con los lituanos apretando aún más fuerte atrás, de nada sirvió el triple de Sastre (el primero después de 13 minutos), porque el Rytas siguió sumando de la mano de Harding y yendo al tiro libre (67-56). En la misma deficiente cadencia anotadora, al Canarias se le estaban consumiendo el tiempo en una situación cada vez más complicada, porquesu adversario, pese a no alcanzar sus números en ataque sí sumaba de forma constante, llegando incluso a una máxima de 14 puntos (72-58 tras mate de Gudaitis a cinco minutos de la conclusión).
Game over, porque el Rytas empezó a gustarse ante un Canarias cada vez más deshilvanado (80-62) y que prácticamente hasta el final dejó, casi a partes iguales, sensaciones de impotencia como de incapacidad para revertir una situación que cada vez más manifiesta. Le toca a los de Vidorreta recomponerse y pensar en el un decoroso tercer puesto.