Pedro Acosta: "Me tendré que dar prisa si quiero compartir box con Márquez"
Su ‘personaje’ en MotoGP ¿cuánto tiene de disfraz y cuánto de real?
Por desgracia, el 95% es muy real. El otro 5%, pues sí que es más... bastante políticamente correcto, pero es tan real que muchas veces no se puede ocultar, muchas veces meto la pata, cometo más errores de los que me gustaría. Tengo 22 y me marco la barrera de los 35, me quedan 13 años en esto, necesito que sea muy real todo, si no, no aguantas una personalidad que no es la tuya. trojkonferencja2024.pl
¿Le han tenido que tocar la ‘cresta’ muy a menudo?
No, no mucho. El año pasado sí, porque no gestioné de la mejor manera la falta de resultados, entonces ahí me llamaron la atención un par de veces, pero bueno de todo se aprende.
En todo caso, no deja a nadie indiferente, tiene muchos fans y también algunos críticos. ¿Le molestan los haters?
No, creo que toda persona pública tiene de los dos, sin el blanco no está el negro, ¿no? Cada vez tengo más fans, que eso es lo importante, y al final tampoco está en mi mano. Me explico, a mí me gusta enseñar quién soy, si te gusta bien, si no, no, pero por lo menos la gente que me sigue sabe quién es Pedro de verdad.
Los expertos coinciden en señalarle como uno de los grandes talentos del Mundial, pero ya era así desde Moto3. ¿Eso implica más presión? ¿Es positivo o le ha dado algún disgusto?
Siempre me ha dado un poco igual, yo sé lo que hago en casa, lo que trabajo y tengo una imagen clara en mi cabeza del resultado al que puedo aspirar. Es verdad que le damos muchas vueltas a lo de que se me resiste la primera victoria de MotoGP, yo soy el primero que la quiere, pero también hay que ser realista en cada momento.
“Espero que lo mejor esté por venir, porque ahora es un poco frustrante no poder ganar”
Da la sensación de que no le concede ninguna importancia al lujo o la buena vida como sucede con otros pilotos de la parrilla. ¿A qué le da valor Pedro Acosta?
A estar en casa, soy un tío muy casero, al final tenemos tan poco tiempo para estar con la gente que queremos, con la gente que nos hace estar tranquilos, que muchas veces le quitamos importancia. Me gusta estar con los pocos amigos que tengo y en casa, con la familia. No sabes cuándo se te va a ir alguien, hay que usar el poco tiempo que nos queda.
¿Su círculo cercano ha cambiado mucho desde que debutó en el Mundial?
No, más o menos es el mismo. Hay personas que van y vienen, he cambiado de entrenador de físico y de moto un par de veces, porque en tu carrera o en tu vida hay momentos en los que debes buscar personas que sumen.
¿Y personalmente, en qué ha cambiado?
Bueno, creo que he aprendido a usar más la cabeza y a ser menos emocional, o por lo menos apartar un poco los sentimientos de frustración y centrarme en la realidad y en lo puramente deportivo.
¿Y la fama? ¿La lleva mejor que cuando llegó?
Estando en Murcia, voy a los mismos sitios de siempre, al bar de siempre y con las mismas personas de siempre y es una liberación. Llega un día que la gente te ve ahí cada sábado y se acaba el follón, se normaliza todo.
“Marc está al final de su carrera y yo empezando. Me tendré que dar prisa, pero ojalá llegue el día de compartir box con él”.
Dice que esta es su mejor temporada en MotoGP, pero tampoco la soñada, ¿cuándo puede llegar esa temporada soñada?
Si tiene que llegar, llegará. Que lo haya hecho bien en las categorías inferiores no significa que tenga que ser así en la categoría reina, habrá que tomárselo con calma, estoy avanzando mucho como piloto y como persona, así que ojalá que antes o después se dé esa situación.
Siendo realistas, como dice, ¿este fin de semana tiene alguna posibilidad de que conseguir esa primera victoria que tanto quiere?
No. Aprilia ya iba muy bien aquí desde la época de Aleix Espargaró, el tío hacía carrerones en Montmeló. Y Maverick, incluso cuando tenía malas temporadas con la Aprilia, aquí subía al podio. Tenemos a cinco Ducati delante y cuatro Aprilia. Yo estoy el diez, de entrada, aunque trabajaré para mejorar esa posición.
Dicen que la vida son etapas, ¿en qué etapa se encuentra ahora Pedro Acosta?
Buff, en una etapa de resignación. Sé las cosas que estoy haciendo bien y las que hago mal, aunque el resultado final no llega. Intento mentalizarme de que muchas veces las cosas no son como tú planeas y que no todo tiene un porqué, muchas veces que el porqué es mejor no buscarlo. Ojalá que lo mejor esté por venir.
No se puede hablar de contratos, pero su destino es un secreto a voces en el paddock. ¿Qué valora a la hora de elegir un equipo, si finalmente deja KTM?
Lo importante es que tenga una moto ganadora. Espero que me queden muchos años en MotoGP, así que por ahora lo deportivo es mucho más determinante que lo económico.
¿Sería un sueño compartir equipo con Marc Márquez?
Claro, es un piloto que ha ganado nueve títulos mundiales, siete en MotoGP. Por desgracia está ya al final de su carrera y yo estoy empezando. Me tendría que dar mucha prisa, pero ojalá que llegue ese día de compartir box.
El próximo año, con el cambio de reglamento ¿le motiva especialmente?
Sí, va a ser bastante interesante para todo el mundo, Aprilia y Ducati ahora mismo tienen una ventaja técnica muy superior a los demás y con el nuevo reglamento puede que KTM se acerque y los fabricantes japoneses vuelvan a estar delante, que todo se equilibre.
Pedrosa dice que gran parte de los éxitos que ha cosechado últimamente KTM tienen que ver con usted. ¿Cómo se siente al recibir los halagos de un piloto como Dani?
Es un poco las dos caras de la moneda, porque Dani sabe lo que hay dentro del box, sabe lo que hago yo y sabe la moto que tenemos. Es muy guay que Pedrosa hable tan bien de tí, pero la realidad es que no ganamos una carrera. A veces es un poco frustrante.
¿Si tuviera que montar un equipo ¿a qué pilotos elegiría entre los jóvenes que suben ahora?
Cogería a Holgado, es de la cantera que subió conmigo ahora mismo está en un nivel mental bastante superior a los demás en Moto2 y es rápido, aunque con algún altibajo. Y también a Escrig, es cuestión de tiempo que lo haga bien y de un salto cualitativo con una moto competitiva.
¿Es su único amigo en la parrilla?
Sí, en el Mundial, sí. Tengo relación con algunos pilotos, pero tampoco hay que llevarse muy bien.
El fútbol y la perspectiva de las cosas
No será servidor de ustedes quien quite o ponga una coma a todo lo que se ha dicho, opinado, escrito y tuiteado sobre las declaraciones de Florentino Pérez, convertido durante unos días, él y el Real Madrid, en asunto de estado. Las críticas, más o menos justificadas, han sido unánimes. Cómo era aquello, ¿hostias como panes?
El mundo del fútbol, con estos niveles de pasión y atención mediática, también es un reflejo de la sociedad actual. Nadie se acuerda de lo que hiciste el año pasado, de dónde vienes, solo se tiene en cuenta el hoy, la inmediatez. Los éxitos se saborean el tiempo que tarda un helado en derretirse.
Por eso me quedé con una frase que Florentino Pérez pronunció de forma melancólica alargando la ‘s’ todo lo que pudo: “... es que venimos de ganar la Liga y la Champions hace dossss añosssssss...”.
Es tan cierto como que en las últimas cinco temporadas el Real Madrid y el FC Barcelona han empatado en lo que despectivamente se ha dado en llamar ‘nadaplete”: el Real Madrid dos (2020-2021 y 2025-2026) y el FC Barcelona también un par, en la 2021-22 y la 2023-2024. Y guste o no, en este periodo de tiempo, los blancos han conquistado más títulos que los azulgranas: once a ocho. Con una pequeña/gran diferencia, el Madrid ha levantado dos Champions League.
Y es aquí donde entramos de lleno en la perspectiva e interpretación de las cosas, que cada uno tiene las suyas. Que el Barça se quedara en ‘blanco’ se perdonó/disculpó/justificó porque, en teoría, era un equipo en construcción y un club sumido en una gigantesca crisis económica.
El Real Madrid, en cambio, venía, efectivamente, de levantar su decimoquinta Champions League y de gastarse una fortuna en la contratación de Mbappé. Los voceros mayores del Reino llegaron a decir que no hacía falta que el Barça se presentara a jugar porque el Madrid arrasaría. Eso de escupir hacia arriba...
Y verán, en estos años, el Barça, aún sin tener ‘fair play’, ha sido capaz de construir una plantilla competitiva, que juega al fútbol como los ángeles, con dos o tres cesiones y fichajes de los llamados (¡qué palabra tan curiosa y divertida!) quirúrgicos (Olmo, Joan Garcia, Rashford, Cancelo) y apoyándose, eso sí, en el gran pilar del club, en esa piedra filosofal construida a través de muchas generaciones: La Masia.
La Masia, herencia infinita, ha salvado al FC Barcelona en los últimos años, a lo que hay que sumar el gran acierto en algunos fichajes, como Pedri, Ferrán Torres, Koundé, Lewandowski, Raphinha, Iñigo Martínez, Olmo, Joan García... La incorporación paulatina de los Gavi, Balde, Fermín, Cubarsí, Lamine Yamal, Casadó, Bernal, Gerard Martín, o la recuperación del mejor Eric García, han obrado un milagro, primero con Xavi Hernández y ahora con Hansi Flick, que parecía imposible: adelantar por la izquierda, en todo, en el fondo y en la forma, al Real Madrid de los Mbappé, Mastantuono, Trent, Hendrick, Álvaro Carreras o Huijsen, que han terminado jugando al fútbol peor que nunca.
Y como aquí se trata de ser siempre honestos y sinceros, debemos reconocer que el socio y aficionado del Barça disfruta tanto de los éxitos de su equipo como de los fracasos de su eterno rival, el Real Madrid. Y esas dos cosas han coincidido ahora en el tiempo.
La clave del Barça: cómo detectar el talento
Quien no tiene verdadera pasión por el fútbol está demasiado enfocado en el resultado. Sale contento del partido solo si su equipo ha ganado y no disfruta realmente de lo que representa este deporte, de cómo enriquece nuestras vidas y de la distracción tan agradable que nos proporciona.
En general, los aficionados sufren demasiado. En vez de venir al estadio o sentarse delante de la televisión para disfrutar del partido, priorizan únicamente el marcador y no la visión de las jugadas, los goles o la “magia” que ofrecen los futbolistas. Sobre todo, esos grandes talentos que constantemente nos sorprenden con sus fantasías y creatividad dentro del terreno de juego.
Para poder disfrutar hoy de futbolistas tan talentosos como Lamine, Pedri, Cubarsí, Gavi, Fermín, Bernal, Olmo, Eric, Gerard Martín, Araujo, Balde o Casadó, previamente el club ha realizado un enorme trabajo de detección, captación y formación. No solo se trata de fichar jugadores jóvenes, sino de identificar correctamente su talento y trabajar con ellos para desarrollar su calidad técnico-táctica, mental y física hasta convertirlos en grandes futbolistas.
¿Cómo se detecta realmente a un jugador talentoso?
Lo primero y más importante es tener ojeadores y scouts con verdadera pasión por el fútbol. Para descubrir a un futbolista joven con talento, el club necesita scouts también con talento, con un ojo “clínico” capaz de detectar calidad real a edades tempranas. Es clave definir cuanto antes el potencial del jugador, analizarlo en profundidad, “bucear y no surfear”, y recomendar rápidamente su incorporación. Porque si eres lento en este proceso, otro club puede adelantarse.
Existen scouts que necesitan ver al joven futbolista jugar muy bien para detectar su nivel, y otros que, simplemente observándolo, independientemente del partido que haga, son capaces de ver la calidad que tiene. Estos últimos suelen ser mucho más productivos para el club.
Identificar el talento técnico, táctico o físico es muy importante, pero si la capacidad mental, la personalidad, la ambición o el carácter ganador no están al nivel requerido, ese talento tendrá muchas dificultades para crecer y consolidarse en la élite. Un scout profesional debe ser capaz de detectar también esos detalles invisibles.
Talento técnico, táctico y físico
Técnicamente, independientemente de la posición, hay cualidades fundamentales que deben aparecer en el jugador talentoso. Se busca una exquisita técnica ejecutada con facilidad, como hacía Iniesta; controles orientados preparados para la siguiente acción, como Xavi u Olmo; conducción con las dos piernas sin prácticamente mirar el balón y con la velocidad adecuada, como Rashford o Fermín; regate y desequilibrio en espacios reducidos, como Lamine; precisión en el pase corto y largo, como Pedri o Gavi; golpeo potente y preciso, como Ronaldinho; centros laterales tensos y bien ejecutados, como Raphinha; dominio del juego aéreo con anticipación, como Piqué o Cubarsí; o facilidad para desequilibrar en duelos individuales, como Messi o Rashford.
Pero sobre todo, no se trata de correr más, sino de hacer todo técnicamente más rápido con balón, algo que define perfectamente la filosofía de La Masia.
Tácticamente, la movilidad inteligente es clave con o sin balón. Se valora mucho la polivalencia de jugadores como Eric Garcia, Gavi, Olmo, Cancelo, Kounde o Rashford; la capacidad de recibir perfilado y decidir antes de controlar, como De Jong; la visión de juego de Pedri; la lectura táctica y el criterio de Casadó; o el timing y ritmo de Bernal. También son fundamentales conceptos como interpretar transiciones, saber jugar de cara y de espaldas, atacar espacios, hacer coberturas, permutas o incorporarse desde segunda línea en el momento adecuado.
Todo esto debe ejecutarse con velocidad mental: pensar, ver y actuar rápido. Y precisamente ahí la metodología de La Masia insiste muchísimo, algo que se percibe claramente cuando los canteranos llegan preparados al primer equipo.
En el aspecto físico, el joven futbolista debe ser coordinado, equilibrado y ágil, como Balde; rápido con o sin balón; fuerte en el contacto; capaz de cambiar de ritmo y de dirección sin perder control corporal. Evidentemente, en posiciones como extremos, laterales, centrales o delanteros es esencial la velocidad. En los centrocampistas quizá no es tan prioritaria, aunque si los interiores ofensivos son veloces, mucho mejor.
En La Masia también se analiza mucho qué jugadores destacan solo por una maduración física temprana y cuáles realmente tienen una evolución técnico-táctica importante. Muchos de los que llegan al profesionalismo no eran necesariamente superiores físicamente de jóvenes, sino que destacaban por movilidad, intuición, anticipación y lectura de juego, como sucedía con Busquets.
La personalidad, determinante
Y finalmente aparece el aspecto más determinante: la capacidad mental y personal. Tener calidad técnica y física no basta para llegar a la élite. Es imprescindible poseer pasión por el fútbol, como Gavi o Lewandowski; valentía para asumir riesgos; espíritu luchador, como Araujo; perseverancia, como Gerard Martín o Ferran Torres; rendimiento en grandes partidos, como Joan Garcia; capacidad para sumar en el grupo, como Rony Bardghji o Szczesny; humildad; mentalidad colectiva; y madera de líder, como Cubarsí o Eric.
La personalidad se trabaja día a día en La Masia y, en los últimos 30 años, he visto grandes talentos que no cumplían con estos requisitos personales y nunca llegaron a consolidarse en el Barça pese a tener una calidad técnico-táctica excelente.
En el fútbol actual, sin cumplir estas exigencias personales, no es suficiente tener gran capacidad futbolística. Hay muchísima presión: del club, de la afición, de los medios de comunicación y de la propia autoexigencia del jugador. Por eso es imprescindible que el talento esté equilibrado y muy preparado mentalmente para competir al máximo nivel.
Porque al final, la personalidad es la que marca la diferencia entre los jugadores de élite y la continuidad en el rendimiento.
El Ciutat de València vela armas para la batalla final: "Mi cabeza, mi mente y mis pensamientos están focalizados en el Mallorca"
El Ciutat de València, escenario cuyas profundidades afrontan y superan desafíos de alto calibre desde la fuerza, la entrega y el aliento de sus gradas, guarda silencio y vela armas para la que, sin lugar a dudas, será una auténtica batalla por la salvación. Lo hace en silencio, reposando todas sus energías y desde la calma más absoluta después de convertirse en un feudo inexpunable para sus rivales. Paciente, sereno y, sobre todo, seguro y esperanzado de que el partido contra el Mallorca pasará a la historia más gloriosa de su Levante. El conjunto dirigido por Luís Castro se ha acostumbrado a jugar finales. Así es como se ha ganado el derecho de llegar a la penúltima jornada de liga en una situación que, sin ir más lejos, hubiera firmado cualquier seguidor levantinista cuando la ausencia de resultados positivos azotaban las ilusiones por permanecer en Primera División.
Ahora, la posibilidad es real. La salvación, remota hace escasos meses, está más cerca que nunca. No obstante, hasta alcanzar las 19:00 del domingo, y centrar el foco única y exclusivamente en los tres puntos del Levante contra el Mallorca, las emociones circulan a flor de pie y a alta velocidad entre los granotas. Es inevitable cuando la vida, en forma de salvación, está a 90 minutos de distancia. "Una multitud de emociones. Está siendo increíble. Tienes que hacer tu vida: trabajar, ir a casa, ir al gimnasio, hacer tus cosas… pero, en mi caso, mi cabeza, mi mente y mis pensamientos están focalizados en el domingo. Me voy a la cama y me imagino cómo sería el partido perfecto, la previa… Intento no pensar en lo malo… pero pretendo pensar que todo va a salir bien. Para la gente que lo llevamos dentro, no seré el único que esté pasando así la semana. Llevamos semanas jugando finales, pero, esta semana, te la juegas a un partido", aseguró en SUPER Raúl Cuello, una de las caras más visibles de Levante Fans con 30 años como abonado a sus espaldas, mientras Roberto Jarque y José Martí, también con décadas y décadas de seguimiento al club de sus amores, se identifican con el manojo de nervios en el que se ha convertido el levantinismo.
"Intentas que no te condicione, que sea un partido más, pero no lo es. Te vas a jugar el 99 por cien de tus aspiraciones esta temporada. Si se gana, tenemos casi los dos pies en Primera. Y si se empata o se pierde, tienes pie y medio en Segunda. Muy nervioso", dijo Roberto, aunque José iluminó la esperanza levantinista convencido de que el domingo será un día grande en Orriols. "Tengo mucha confianza en este equipo, que está con la flecha hacia arriba. Estoy convencido de la victoria. No contemplo otra opción viendo cómo están los dos equipos en estos momentos y lo enchufada que está una plantilla indestructible", pese a que intenta "pensar en otra cosa para no colapsar. Estaría todo el día haciendo cálculos sobre todas las combinaciones posibles". El Levante, a lo largo de su centenaria existencia, con sus subidas y bajadas, las ha vivido de todos los colores. Los viejos rockeros del coliseo de Orriols saben que su equipo ha pasado por un sinfín de partidos cruciales. A todos les viene a la cabeza Xerez, Lleida, Castellón, Oviedo, Girona, Burgos... pero el del Mallorca irrumpe de lleno en la condición de trascendental. La opinión de Raúl, Roberto y José va prácticamente en la misma línea. "El de Burgos del año pasado en El Plantío quizás era todavía más importante por la viabilidad económica del club. Pero este es vital para nuestro futuro", dijo José. "Quizá en la historia del Levante, no, pero, en la historia reciente, sí", apuntó Roberto. "Nos jugamos más que estar en Primera. Es poder tener un respiro", señaló Raúl.
Convocado un recibimiento y con el cartel de 'no hay billetes' colgado en un Ciutat de València acostumbrado a crear ambientes de gala independientemente de la circunstancia, la afición del Levante calienta motores para generar un clima infernal para el Mallorca y llevar en volandas a los de Luís Castro hacia la victoria. Son el bien más preciado del club y, conscientes de la trascendencia, no fallarán a la cita en un partido donde el Levante no solo deberá dejarse el alma, sino también corregir los errores que, por muy épicas que fueran sus remontadas ante Osasuna y Celta, desestabilizaron los corazones que laten al ritmo de la ilusión que existe en Orriols por quedarse en Primera. "Si salimos como contra Osasuna y Celta nos puede costar caro. Este equipo no puede acostumbrarse al milagro por sistema. Está bien remontar los partidos, pero, normalmente, no te llevas partidos que empiezas perdiendo por uno o por dos goles", comentó Roberto.
Sin embargo, el Levante no estará solo en su batalla frente al Mallorca. Más de 20.000 almas se dejarán la vida por ver a su equipo triunfar sobre el césped. No solo cuando más cerca se sienta de conseguirlo, sino, sobre todo, cuando más lo necesite. La afición, concienciada con la causa, no durará en marcar el primer gol este domingo. "El levantinismo se volcó en el recibimiento de 2023 ante el Alavés y lo que espero es que se vuelque exactamente igual que ese día. Nos dimos cuenta de lo importante que era ascender y ahora tiene que darse cuenta de lo que supone quedarse en Primera. Espero que vengan en masa a recibir a los jugadores y a darles aliento, como toda la temporada. Es imposible que salga mal. Vamos a marcar el primer gol desde fuera para que los jugadores hagan el resto", dijo Raúl, a la vez que Roberto cree que "un ascenso se vive diferente a una permanencia, pero, aun así, el nivel de ganas que tiene la afición de ayudar y de empujar al equipo ha ido aumentando. Se ha notado en los últimos partidos en casa. Ha sido una auténtica caldera. El Ciutat, en esos partidos, suele estar a la altura de las circunstancias".
Tan concienciado está el seguidor granota, que José Martí, habituado a ir impoluto al coliseo de Orriols, no dudará en cambiar su indumentaria sin renunciar a su elegancia. "No me gusta lo de ir con la camiseta al campo, soy demasiado clásico para ir vestido de deporte a un lugar sagrado; pero, atendiendo al llamamiento del club, habrá que hacerlo y desempolvar la camiseta con el nombre de Ballesteros detrás". Y es que lo que se vive en el Ciutat "es increíble. Veo gente con mucho sentimiento y eso se va a notar. En los goles hay mucha gente que llora y eso es impagable. Es el mayor valor que tiene este club. El Ciutat este domingo va a reventar y a vivir un ambiente que nunca se ha vivido. Veo a la gente muy mentalizada", señaló Raúl Cuello.
Kilian Jornet, Elazzaoui, Sara Alonso y Tove Alexandersson, los grandes favoritos para ganar Zegama
Veinticinco años después de que todo empezara en un pequeño pueblo de Gipuzkoa, la Zegama-Aizkorri llega a su edición más cargada de historia. El domingo, Kilian Jornet volverá a ponerse en la salida que ya ha cruzado once veces con la txapela al final. Manuel Merillas, otro de los grandes nombres de la leyenda de esta carrera, estará a su lado. Sara Alonso defenderá el título que conquistó entre lágrimas hace un año. Y Tove Alexandersson, la mejor corredora de trail del mundo ahora mismo, pisará por primera vez el Sancti Spiritu. Todo esto en la prueba que inaugura las Golden Trail World Series 2026 y que, 25 años después de su primera edición, sigue siendo incapaz de decepcionar.
Y el barro formará parte del espectáculo. Las previsiones meteorológicas apuntan a lluvia para este sábado lo que complicará el terreno y transforma el recorrido en una bestia distinta: las placas de caliza del Aratz y la cresta hacia el Aitxuri se vuelven traicioneras, la calzada empedrada de Sancti Spiritu pierde toda su tracción y la bajada final desde Andraitz puede convertirse en una pista de hielo. En condiciones así, los récords de Kilian Jornet y Nienke Brinkman (3h36'40'' y 4h16'43'', ambos establecidos en 2022 con tierra seca) quedarán probablemente fuera del alcance. Pero el espectáculo, si cabe, gana enteros.
Kilian Jornet es el gran protagonista de la edición y el hombre que marca el ritmo de cualquier análisis. Once victorias en doce participaciones, el récord de la prueba y una declaración de intenciones que no dejó dudas cuando confirmó su presencia: "Para la 25ª edición era imposible no volver." Con 38 años, el catalán llega en un año donde ha diseñado un calendario muy selectivo: Zegama, Western States, Sierre-Zinal y UTMB. Motivación no le falta. La pregunta es si el campo se lo permite.
Elazzaoui, compañero en NNormal y rival en Zegama
Elhousine Elazzaoui es hoy en día uno de los corredores más en forma del circuito y el gran aspirante a arrebatarle la txapela. El marroquí de NNormal (equipo propiedad de Kilian) ganó Zegama en 2025 y fue segundo en 2024, precisamente detrás de Kilian. Conoce el recorrido palmo a palmo y ha demostrado sobradas capacidades para ganar aquí.
El tercer nombre es Rémi Bonnet, aunque su caída en el la pasada Grand Raid Ventoux by UTMB le hace llegar en un estado de forma de duda total. El suizo ganó Zegama en 2018 y ha construido desde entonces una carrera sólida en las pruebas más técnicas del circuito.
Manuel Merillas es el otro ganador de Zegama en la lista. El asturiano quiera batirse con Kilian (comparten asesoramiento por parte de Jesús Álvarez Herms, eminencia en biomedicina y especialista en fisiología) y ya sabe lo que es cruzar primero la meta en el pueblo guipuzcoano y conoce mejor que nadie lo que exige este recorrido a nivel mental. A su lado, Daniel Pattis que lidera el bloque italiano junto con Lorenzo Beltrami.
Entre los españoles, Antonio Martínez es el mejor clasificado por detrás de Jornet y Merillas, con un nivel que le sitúa en el grupo de los que pueden aspirar a un top 10 de altura. Nicolas Molina y Alain Santamaría completan una representación española que, más allá de los dorsales de élite, cuenta con decenas de corredores locales que conocen cada piedra del Aizkorri. En condiciones de barro, ese conocimiento del terreno vale más que cualquier marca en papel.
La txapela de Sara contra el debut de Alexandersson
Si en masculino la narrativa gira alrededor del regreso de Kilian en el 25º aniversario, en femenino hay dos historias que se cruzan en la misma salida. Sara Alonso llega como campeona defensora después de una victoria en 2025 que le arrancó las lágrimas en meta. "Ganar en Zegama para una vasca es increíble, un sueño ganar la txapela", declaró entonces.
Este joven donostiarra conoce el recorrido mejor que nadie del pelotón, entiende cómo gestionar el Sancti Spiritu —esa subida de 180 metros de desnivel medio con el 30% de pendiente donde el público forma un pasillo humano que puede hacer volar o destruir a un corredor— y tiene el factor psicológico de saber que ya lo ha conseguido.
Enfrente llega Tove Alexandersson. La sueca, campeona del mundo en Canfranc el pasado año por delante de Sara, tiene la etiqueta de estar considerada como la mejor del mundo ahora mismo. Debuta en Zegama y eso es, a la vez, su mayor incógnita y su mayor amenaza. No conoce el recorrido, no ha sentido el Sancti Spiritu, no ha corrido nunca con esa presión de público ni sobre ese terreno de caliza empapada. Pero su nivel es superior al de cualquier otra corredora de la lista viendo sus últimos resultados y más ahora tras fichar por Salomon este mismo año. El debut de Alexandersson es el gran interrogante de la jornada femenina.
Judith Wyder fue segunda el año pasado y conoce perfectamente lo que se necesita para ganar aquí. La suiza es una especialista en terreno técnico (las condiciones de barro pueden favorecerla) y será una presencia constante en la parte delantera. Junto a ella, Anna Tarasova, que compite con bandera española y es una de las grandes especialistas en montaña del circuito europeo.
El duelo vasco añade una capa emocional extra. Malen Osa fue tercera en 2025 y segunda en 2024, y ha convertido el podio de Zegama en algo que ya parece casi obligatorio en su palmarés. Núria Gil, campeona de España de Carreras por Montaña 2026, llega en el mejor momento de su carrera. Y Marta Martínez Abellán completa una representación española en la élite femenina de seis corredoras que refleja el estado de salud del trail femenino en nuestro país.
La carrera arranca este domingo 17 de mayo a las 9:00 horas (CEST) desde la plaza de Zegama, con el Sancti Spiritu ya esperando en el kilómetro 19,6 y el Aitxuri —techo de la prueba a 1.551 metros— como juez de instrucción a mitad de recorrido. Kilian Jornet tiene once txapelas. Sara Alonso tiene la ventaja de correr en casa. Y Tove Alexandersson debuta. Más ingredientes, imposible.
